Urbanismo


La vivienda tradicional en Laos

Al recorrer Laos, un país rural, de escasos recursos económicos, con gentes de carácter tranquilo y ritmo de vida opuesto a la limítrofe Tailandia, me ha resultado interesante observar la arquitectura tradicional que se repite de norte a sur por todo el país.

La mayoría de las casas están construidas y siguen construyéndose en madera, elevadas sobre el terreno mediante la disposición de pilastras separadas del suelo para evitar su deterioro. Esta elevación obedece a mejorar las condiciones de vida durante las épocas de lluvias, separándose de la humedad. Las cubiertas, tradicionalmente de paja, han sido sustituidas por chapa metálica que garantiza la impermeabilidad sin la necesidad del constante mantenimiento.

Vivienda-tradicional-Laos

En la distribución de las viviendas, la orientación del dormitorio principal tiene una especial relevancia puesto que debido a las creencias tradicionales, mientras se duerme los pies no deben apuntar a la cabeza de ningún vecino. Por ello la disposición de las casas no es aleatoria y suele resultar bastante ordenada. Una configuración habitual es que las viviendas se agrupen en torno a un gran patio central donde se desarrolla la vida de la aldea.

Antaño las viviendas disponían de un acceso para los muertos. Cuando alguien fallecía el difunto pasaba de la planta superior a la inferior, enterrándose bajo esta y disponiendo el cuerpo en la dirección de las vigas maestras, perpendicular a la fachada principal de la edificación. Esto radicaba en la creencia de que los espíritus caminaban de forma lineal y el objetivo era que no regresasen a la vivienda. En la actualidad en planta baja ya no se realizan enterramientos, este espacio se utiliza como almacén de cosechas, madera para combustible, apeos de labranza y vehículos de transporte.

Una característica común en todas las viviendas es la presencia de las antenas parabólicas, dispuestas a nivel de terreno, se repiten por todo el país.

Viviendas-tradicionales-en-Laos

Aunque la mayoría de las viviendas siguen construyéndose de modo tradicional, la aparición del bloque de hormigón a supuesto una degradación de la armonía arquitectónica en muchas aldeas.

 


Tongkonan, viviendas tradicionales en Tana Toraja, Indonesia

Este pasado enero durante dos semanas he recorrido la isla de Sulawesi en Indonesia descubriendo paisajes sublimes, culturas sorprendentes y gente amable como antes no había conocido en ningún otro lugar, una extraordinaria lección de hospitalidad y respeto que recordaré de por vida.

En la región central de Tana Toraja, la población convive entre la modernidad y las tradiciones ancestrales. Las aldeas están compuestas de viviendas tradicionales denominadas Tongkonan, que sorprenden por sus curiosas cubiertas con forma de barco invertido realizadas en bambú, y sus elaboradas decoraciones cargadas de connotaciones espirituales y cosmológicas. Las viviendas son familiares e intransferibles y determinan el estatus social de sus familias.

Los rituales funerarios son muy importantes en la cultura Toraja y todas estas viviendas tienen una habitación destinada a alojar a los difuntos durante 1 a 3 años después de su muerte, mientras se preparan para realizar el viaje a la supuesta otra vida, acompañado de los espíritus de animales que se sacrificarán durante el funeral. Durante la estancia en la región, he asistido a un funeral en el que se sacrificaban más de 100 búfalos, lo cual me hace pensar como es que aún no se han extinguido.

En la actualidad, la gran mayoría de estas viviendas han sustituido el acabado vegetal de su cubierta por planchas metálicas, al igual que lo ocurrido en Ancares con las pallozas. A veces la modernidad se enfrenta con la tradición y el resultado no resulta del todo agradable, no obstante, aun con la cubierta de chapa, resultan construcciones sorprendentes, seguro disfrutareis visitando estas aldeas.

Albúm viaje Sulawesi, Indoneisa, enero 2013


La vivienda protegida y la arquitectura

Posiblemente nos hayamos preguntado alguna vez por qué las viviendas VPO tienen una apariencia más cutre que las de su entorno, tal vez lo primero que se nos viene a la cabeza sea pensar que al ser más económicas, los acabados son de inferior calidad.

Cual de estas tres edificaciones es VPO?

Cual de estas edificaciones es VPO?

Nos cansamos de ver edificaciones protegidas sin diseño y con acabados poco afortunados. Quizás se trate de un problema cultural,  como pagamos menos es lógico que tengan una peor apariencia, quizás no tengamos en cuenta el valor añadido que aporta el diseño a una vivienda y a la hora de realizar la compra valoremos los metros cuadrados y el precio, olvidándonos del valor arquitectónico.

Abaratar el coste de construcción de una edificación no significa renunciar a la arquitectura, quizás al lujo, aunque este no es sinónimo de diseño ni de calidad. Existen muchas viviendas protegidas que han logrado enlazar diseño y economía, como ejemplo la vivienda protegida municipal de Vallecas 16, obra de los arquitectos Jorge Javier Camacho y María Eugenia Macía.

Vivienda protegida municipal de Vallecas 16 (Madrid)

No estaría mal catalogar de alguna forma estas edificaciones, al objeto de que sus propietarios fuesen conscientes del valor añadido de la vivienda que poseen y en un futuro lograr que llegue a apreciar y valorar más el diseño en la construcción. 


Luz en tiempos de oscuridad: ELEMENTAL

En medio del desánimo general, en medio de la corriente pesimista y monotema y, aun antes, en medio de la vorágine constructiva anterior y de la devoradora ansia por construir más y más con el fin del enriquecimiento, cuanto más y más rápido mejor, por parte de los promotores habituales y con el fin de satisfacer un ego a veces mucho más grande que lo construido, por parte de los arquitectos, surgen oasis de esperanza, personas que trabajan en dirección completamente opuesta. Personas que intentan utilizar este medio, la arquitectura, para solucionar problemas, para mejorar la vida de las personas, con una visión que va mucho más allá de la arquitectura tal y como la entendemos habitualmente y aglutina en su estudio lo necesario para gestionar conjuntamente proyectos urbanos que intentan solucionar el problema de vivienda de algunas zonas de Sudamérica con recursos económicos escandalosamente bajos para nosotros.elemental

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Conceptos como que construir mejores barrios, viviendas y equipamiento urbano es indispensable para el desarrollo y para romper círculos viciosos de inequidad en las ciudades. Construir los proyectos bajo condiciones de mercado y políticas públicas standard buscando “hacer más con lo mismo” para conseguir un salto cualitativo relevante. Entender por calidad, proyectos cuyo diseño asegure la valorización de la inversión en el tiempo , para dejar de considerarse meramente “gasto social”. Ocupar la ciudad como un recurso ilimitado para construir equidad.

Con estas inquietudes y estos objetivos trabaja un estudio de arquitectura chileno que supongo conoceréis: ELEMENTAL, dirigido por Alejandro Aravena. Las inquietudes por el urbanismo y la vivienda social se plasman en proyectos llevados a buen puerto, la Quinta Monroy es un buen ejemplo de ello, y además han tenido ya el reconocimiento del mundo de la Arquitectura con premios como el Leon de Plata d la bienal de Venecia o la elección de Alejandro Aravena como jurado del premio Pritzker, lo cual abre un atisbo de esperanza, cuando ya pensaba que eso que hemos bautizado como “arquitectura espectáculo”, iba a acabar por envolverlo todo vaciando a la arquitectura de lo fundamental para convertirla en fuegos de artificio, en donde el alarde tecnológico prima sobre todo lo demás, sobre la búsqueda de espacios para ser habitados que mejoren nuestra vida y sobre la posibilidad de que estos espacios lleguen a cuanta más gente mejor, vivan donde vivan.

En resumen, hay esperanza. Esperemos que, poco a poco, este tipo de arquitectura se acabe imponiendo. Es la arquitectura que, creo, tiene sentido como tal y por la que deberíamos pelear entre todos. Sería una buena forma de dignificar esta profesión.

 


Como desacreditar una profesión… las OCT

“La losa de cimentación tiene que tener un mínimo de 40 cm”, ¿y eso por qué?, “es un acuerdo al que hemos llegado con las compañías aseguradoras”.

                Este es mi último encontronazo con mis estimadas OCT, uno más de una larga lista. No os cuento nada que no sepáis, si os dedicáis a este enrevesado mundo de la arquitectura. Resulta que después de pasarnos un montón de años en eso a lo que indecentemente llaman “escuela” de Arquitectura, no voy a decir cuántos, después de mil escollos en el camino, estos son pocos si los comparas con los que te queda por encontrar en el mundo profesional, en el mundo real. Los conocéis, a saber, el colegio de arquitectos, los seguros profesionales, los promotores, los ayuntamientos y demás organismos oficiales con competencias… pero hay uno que me irrita especialmente, las OCT.

                Los responsables de todo siempre somos nosotros, eso por descontado, que la fuerza nos acompañe el día que tengamos un problema serio, mientras tanto imploremos a quien haya que hacerlo para que esto no ocurra. Pero siendo así me pregunto a santo de qué me tiene que decir el modo en que hay que hacer las cosas un técnico de una oficina de control técnico, cuya contratación se convierte en obligatoria en determinados casos, cuando ni el técnico ni la oficina de control van a asumir ningún tipo de responsabilidad, y más aun utilizando argumentos como “es un acuerdo al que hemos llegado con las compañías aseguradoras”. No se me ocurre una forma más descarada de ningunear y desacreditar a todo una profesión.

                Es la pescadilla que se muerde la cola. Después de terminar un proyecto, después de la lógica y lícita pelea con el promotor para llevarlo a buen puerto, llega la parte burocrática, también lícita, los controles a que debe ser sometido el proyecto para llevar a cabo la ejecución del mismo. Para eso está el visado colegial, el primer control que debe pasar todo proyecto, también obligatorio y también sin asumir dicho colegio ninguna responsabilidad, pero esto daría para otra reflexión, y para esto está el trámite de la licencia municipal en el ayuntamiento, cuando no es necesaria la intervención de algún otro organismo (diputación, Xunta, carreteras, costas, patrimonio…) y para eso hay una dirección facultativa, con un director de obra, un director de ejecución y un coordinador de seguridad y salud, que son los que sí asumen responsabilidades, y para eso están los ensayos que se deben realizar durante las distintas fases de la obra. Así que la pregunta es, en base a que está legitimada una oficina de control para controlar a la dirección facultativa, cuando se trata de una entidad privada y cuando no asume ningún tipo de responsabilidad, y aún más, si esto es así, por qué no hay una oficina de control técnico que controle a las oficinas de control técnico, vamos un trabalenguas.

                En definitiva hemos permitido que nos ninguneen, lo hemos permitido tantas veces que ya nos hemos acostumbrado, y están a punto de volver a hacerlo, el plan Bolonia… ¿También vamos a permitirlo esta vez?


Banksy, arte urbano 1

Recientemente, el barrio ha sido tomado por unos cuantos unineurolales que se dedican a malgastar sus pequeños ahorros en botes de pintura de los chinos para ensuciar paredes, puertas y mobiliario urbano, con el único objetivo de marcar territorio y sin el mínimo sentido de la protesta, reflexión,  simpatía o expresión artística. Si hiciesen algún esfuerzo por crear en lugar de destruir pienso serían mejor acogidos por el colectivo.

Un buen ejemplo de integración de los grafitis en el paisaje urbano es Banksy, conocido grafitero inglés que ha expuesto su obra en algunos de los más importantes museos del planeta.

banksy


Medios de transporte en la ciudad 1

Tras la polémica surgida a raíz del la instalación de un carril bus protegido en las calles céntricas de A Coruña, se plantearon una serie de cuestiones tales como la necesidad de potenciar los transportes públicos reduciendo el tiempo de viaje en autobuses y taxis, eliminar la doble fila y el exceso de tráfico a costa de disminuir las plazas de aparcamiento, obligar a los transportistas a realizar desplazamientos cargados para su entrega en los locales comerciales, tener un carril por donde autobuses y taxis circulan rápido causando más accidentes, … y todo lo que se os pueda ocurrir.

De toda la polémica planteada tenemos como resultado un usuario de transportes públicos contento por agilizar su servicio, un comerciante cabreado por la incomodidad que le supone no poder parar delante de su local y un usuario de automóvil indignado por la actual dificultad de aparcamiento en las zonas afectadas por el carril.

En mi opinión el problema del carril bus es que el usuario de transportes públicos representa una minoría en proporción con el número de ciudadanos que utilizan sus vehículos particulares para realizar desplazamientos de unas centenas de metros dentro de la ciudad. La solución al problema, considero es más bien cultural que física, cuando tengamos el hábito de desplazarnos en transportes públicos, bicicleta o a pie dentro de la ciudad, supondrá que hemos producido un verdadero avance a nivel urbanístico.

Si hablo de desplazarse en bicicleta, no me refiero a jugarse la vida circulando por un carril bus compartido por autobuses, taxis, motos y bicicletas (un cajón desastre). Un carril bus delimitado por barreras de plástico, con una dimensión insuficiente para que un autobús rebase a una bicicleta con una distancia de seguridad mínima, pienso que está concebido por alguien que no anda en bicicleta y considero que si no hay ciclistas arroyados es porque, efectivamente, no hay ciclistas.

Previamente a la puesta en funcionamiento de un servicio de alquiler de bicicletas similar al que se ha instalado en otras ciudades (http://www.bicing.com), pienso se debería reeducar al conductor para que respete al ciclista considerándolo un vehículo más, siendo consciente de la desprotección y fragilidad de un ciclista frente a un automovilista.

En un reciente viaje a Copenhague he podido comprobar la diferencia a la hora de utilizar los transportes dentro de la ciudad es tanta, que considero tendrá que pasar alguna generación hasta que logremos  igualarnos con estos países.