Cuando pensamos en el diseño de la puerta de acceso al estudio, queríamos evitar que desde el exterior se apreciase ningún elemento de cierre, a la vez que esta debería permanecer cerrada mientras no deseásemos lo contrario.  Tras barajar varias opciones nos decidimos por instalar una cerradura electromagnética que activada mediante un mando a distancia permitiese su apertura desde el exterior sin necesidad del empleo de una llave.

La cerradura electromagnética es un electroimán permanentemente activado, con un consumo mínimo de 6 w/h, que  alojado en la puerta  y una vez que hace contacto con la placa metálica dispuesta en el marco, ejerce una presión de 300 kg (en nuestro caso) suficiente para evitar la apertura. Para acceder desde el exterior, mediante el empleo de un mando a distancia y a través de una centralita, enviamos una señal a un rele que abre el circuito durante unos segundos gracias a la interposición de un temporizador, liberando el electroimán y permitiendo la apertura durante ese tiempo. Para la accionar la apertura desde el interior hemos dispuesto junto a la puerta un pulsador que una vez activado, libera temporalmente la cerradura al igual que con el mando. 

Al encontrarse el estudio a nivel de la calle, exteriormente a la puerta de acceso hemos instalado un cierre metálico de persiana, tipo garaje, que nos permite cerrar el estudio las noches y fines de semana, aportando un grado de seguridad superior. Al igual que la puerta, este cierre se acciona a distancia y se controla a través de una segunda centralita que activa la apertura/cierre del mismo. Hemos adquirido un mando a distancia con dos canales que nos permite manejar ambos cierres.

El acceso al estudio  resulta muy cómodo puesto que cuando te aproximas caminando por la calle, basta pulsar el mando de apertura del cierre metálico unos metros antes de llegar y una vez delante, con la verja ya levantada, el segundo botón de apertura de la puerta.

En caso de una caída de tensión, la puerta quedaría liberada al desactivarse el electroimán. Para abrir el portalón metálico  hemos dispuesto un cajetín metálico bajo llave de seguridad que alberga un desembragador, permitiendo liberar el motor y levantar la verja manualmente. El sistema nos parece muy cómodo, facilitándonos el acceso y la seguridad con la simple pulsación de un botón.

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