bioarquitectura


Reciclando tabla de encofrado

Madera quemada

Finalizamos la construcción de una vivienda unifamiliar proyectada con muros de hormigón como elementos estructurales. Los muros han sido encofrados con tabla de pino para, una vez desencofrados, lograr un acabado visto de tabla, también denominado hormigón arquitectónico.

Hemos reutilizado la madera sobrante del encofrado para panelar algunas partes de la fachada  exterior, generando paños de madera que aportan calidez al aspecto de la vivienda y eliminan la posible sensación de bunker. El empleo de elementos de naturaleza en la construcción, diseño biofílico, mejora la sensación física y emocional de sus habitantes, logrando construcciones más sostenibles.

Madera quemada

Se ha utilizado madera de pino para encofrar sin tratar, de dimensiones 250x10x3cm, se trata de madera conífera blanda que sin tratamiento no soporta bien la intemperie, degradándose con rapidez. Para evitar su deterioro, se ha procedido a la realización de la técnica de madera quemada “Yaquisugi” utilizada en Japón durante siglos, que mediante el quemado logra una gran protección frete a la intemperie (sol, lluvia, insectos, hongos,..), garantizando una vida útil muy elevada sin necesidad de realizar mantenimientos periódicos.

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Termoarcilla, economía y sostenibilidad

En vivienda unifamiliar, habitualmente se proyectan espacios con dimensiones que permiten el empleo de muros portantes como elementos de sustentación, duplicar la estructura supone un incremento de coste que no siempre está justificado. Desde hace tiempo, cuando el diseño nos lo permite, utilizamos fábrica de termoarcilla como elemento portante, a la vez que solventamos la transmisión de las cargas estructurales, incrementamos el aislamiento de la vivienda.

Si bien la fábrica de termoarcilla resulta más cara que una tabiquería tradicional de ladrillo, el empleo de una fábrica de ladrillo semimacizo como elemento estructural  resulta más caro.

La termoarcilla es material cerámico obtenido de la mezcla de arcilla y componentes granulares que se gasifican durante la cocción, proporcionando una porosidad uniforme que mejora sus propiedades. Son muchas las ventajas que se le atribuyen a este material, entre ellas destacan:

Termoarcilla

  • Resistencia mecánica. La estructura de celdillas resultante de la gasificación de los elementos granulares, unida al machihembrado de los bloque de termoarcilla que elimina las juntas verticales confieren una resistencia muy superior a un tabique tradicional de ladrillo.
  • Buen comportamiento como aislamiento térmico y acústico gracias a la porosidad del bloque.
  • Elevada resistencia al fuego.
  • Buen comportamiento como barrera a la transmisión de humedad por capilaridad debido a la interrupción de los capilares por las celdillas. Teniendo en cuenta, lógicamente que la misión de impermeabilización estará encomendada al recubrimiento exterior.
  • Posibilidad de empleo como muro monocapa en espesores de 29 cm o superiores, aunque nosotros no recomendamos este uso.
  • Eliminación de condensaciones superficiales. Al tratarse de un material con unas propiedades aislantes superiores a un tabique tradicional, la temperatura superficial interior está más próxima a la de la estancia y la probabilidad de que se produzcan condensaciones se reduce considerablemente.
  • Mayor rapidez en el proceso de construcción. Las dimensiones de los bloques de termoarcilla y su sistema de colocación permiten incrementar el rendimiento de los operarios.

Teniendo en cuenta las cualidades térmicas y el proceso de fabricación de la termoarcilla, podemos indicar que su uso racional garantiza la disminución del consumo de recursos naturales, constituyendo un paso hacia la arquitectura sostenible.