Construcción


Final de obra Sarela de arriba, Santiago de Compostela

Vivienda en Sarela, Santiago de Compostela

 

Hace sólo unos días hemos dado por finalizada la construcción de la vivienda unifamiliar en Sarela de Arriba, parroquia de A Peregrina, en Santiago de Compostela, con la emisión del Certificado Final de obra de dicha vivienda. Con motivo de este final de obra hemos actualizado la ficha de esta vivienda incluyendo el reportaje fotográfico de la vivienda terminada, a falta de las fotografías de la cocina, que incluiremos próximamente, cuando estén listos los últimos remates. Podéis ver el reportaje fotográfico completo haciendo click sobre la foto, para abrir la página correspondiente a la vivienda.


Pavimentos continuos. Hormigón pulido, mortero autonivelante, microcemento y cemento pulido 3

En los últimos años se ha generalizado el empleo de los pavimentos continuos de hormigón, que hasta hace bien poco se circunscribían a usos industriales y comerciales fundamentalmente, pero actualmente se han extendido a casi todos los usos, incluyendo el de vivienda, con la consiguiente aparición de distintos materiales que por lo que venimos observando han generado cierta confusión en cuanto a su nomenclatura, usos y características técnicas. En el presente artículo trataremos de explicar las diferencias entre los cuatro materiales de este tipo más extendidos en este momento en la construcción.

Nos centraremos exclusivamente en los pavimentos continuos de hormigón, dejando al margen otro tipo de pavimentos, también continuos, pero que nada tienen que ver con estos, al tratarse de materiales completamente distintos, como puede ser el caso de las resinas de poliuretano, las resinas epoxi, y otros muchos pavimentos continuos que nada tienen que ver con el hormigón.

Los cuatro materiales a los que hacíamos referencia son los que se exponen a continuación:

Hormigón pulido. Se trata de la solución más tradicional al ser la que más tiempo lleva utilizándose. La diferencia fundamental con el resto de los materiales tiene que ver con el espesor ya que en este caso hablamos de una solera de hormigón, nueva o antigua, a la que se le da un tratamiento superficial de pulido con una máquina pulidora, para conseguir un brillo natural y una perfecta planimetría, aplicando en su superficie distintas capas de rodadura con distintas adicciones de minerales, resinas y pigmentos para darle la terminación deseada. Es importante tener en cuenta que al tratarse de una solera de hormigón con un espesor mínimo de en torno a 8 cm serán necesarias juntas de retracción en paños no superiores a los 20 m², es decir, cada 4,5 m necesita una junta de dilatación, por lo que en la práctica no se trata de un pavimento continuo propiamente dicho. Decir además que con este mismo sistema constructivo se pueden conseguir otro tipo de acabados superficiales distintos al pulido como pueden ser los hormigones desactivados (de árido visto), los hormigones impresos, los pulidos con ácidos (producen cambios de color), hormigones cepillados (muy antideslizantes gracias al cepillado con escoba de carretero) etc.

Mortero autonivelante. En este caso si hablamos ya de un pavimento continuo propiamente dicho, sin juntas y con un espesor relativamente bajo, normalmente varía entre 5 y 15 mm. En realidad se trata de un mortero tradicional con aditivos para dotarlo de una mayor fluidez, generalmente anhidrita y fluidificantes. El mortero autonivelante del que hablamos aquí como pavimento continuo es en realidad una evolución del mortero autonivelante que se viene utilizando desde los años 70  con espesores mínimos de 3 cm y como soporte para un acabado posterior que ha dado a paso a un material que se resuelve en menos espesor y sirve como acabado final. Sería este el primer mortero que se ha estado utilizando como pavimento continuo acabado y el que nosotros en su momento elegimos para resolver el suelo de nuestro estudio. Si bien comentar que la calidad del acabado dista mucho de la conseguida con los materiales que vienen a continuación, debido a la presencia importante de marcas de agua y a la habitual aparición de fisuras.

Microcemento. Este material es claramente la última tendencia en revestimientos continuos dadas las múltiples ventajas que nos ofrece. Se trata normalmente de un revestimiento bicapa (microcemento en polvo y resinas) colocado sobre una malla, con una gran resistencia y flexibilidad, lo que elimina el problema de las fisuras tan comunes en el mortero autonivelante, sin juntas y que permite su aplicación en casi todo tipo de superficies y tanto en suelos como en paredes y techos, además de en multitud de elementos de mobiliario o decorativos como pueden ser escaleras, sanitarios, duchas etc y todo ello con unos espesores muy reducidos que suelen variar entre 1 y 3 mm. Se presenta además en una amplia gama de colores y es completamente impermeable además de poder conseguirse en acabados antideslizantes lo que lo hace apto también para exteriores, habiéndose extendido su uso en zonas de piscina. Su aplicación es bastante sencilla y prácticamente artesanal sin necesidad de ningún tipo de maquinaria pesada.

Cemento pulido. Se trata de un material cuya nomenclatura tiende a confundirse con el hormigón pulido del que hablamos con anterioridad pero nada tiene que ver con él. En este caso no es más que una evolución del microcemento compartiendo con este todas sus ventajas y diferenciándose de él fundamentalmente en que no necesita malla para su aplicación consiguiendo la adherencia con puentes de uniones, el árido es de mayor tamaño, tiene mayor resistencia a compresión y el acabado es aun más uniforme disminuyendo aun más la aparición de marcas de agua.. Su composición es a base de cementos seleccionados, arenas finas, resinas, coadyuvantes y pigmentos naturales. Se aplica con dos finas capas de un grosor total de 2 mm y de forma manual con llana. Se pueden conseguir superficies de hasta 500 m² sin juntas de dilatación. El acabado final así como los usos posibles no difieren prácticamente de los del microcemento.


las limitaciones como estímulo

La buena arquitectura no está ni mucho menos ligada al tamaño, ni al derroche de medios, tanto económicos como técnicos como de cualquier otro tipo, no está ligada al alarde ni a la ostentación. Está ligada a todos los aspectos que hacen que el objeto del proyecto, en este caso una vivienda, de solución a cada una las necesidades a resolver y lo haga aún con todas las limitaciones iniciales.

Las limitaciones, si bien no marcan el camino a seguir, sí ayudan en su búsqueda, definiendo claramente cuales no son los caminos correctos. Deberían ser, si acaso, un estímulo más, en el intento de hacer buena arquitectura, pero hacerla sin disponer de todos los medios deseables, sabiendo hasta donde podemos llegar y no pasar de ahí, hacer arquitectura con los pies en el suelo y hacer, aun así, buena arquitectura.

Para conseguir este objetivo consideramos fundamental tener muy clara la diferencia entre “calidad” y “lujo”, conceptos que creemos se confunden con demasiada frecuencia. Según nuestra forma de verlo la calidad  tiene que ver con la funcionalidad, un material de calidad será aquel que cumple correctamente con la función para la cual ha sido fabricado, si lo hace será un material de calidad y no menor que otro que costando el doble, por las razones que sean, cumple exactamente la misma función. Por lo tanto si un material cuesta tres veces más por razones de marca, de procedencia, de escasez etc. no es por ello un material de mayor calidad que el más barato si funciona igual que este, simplemente es más caro. Esto será lo que evitemos dadas las limitaciones.

Partimos en este proyecto de unas limitaciones que sirvieron por tanto de estímulo para llegar a una solución que llegase a satisfacer las necesidades que la propiedad planteaba en cuanto número de estancias, metros construidos, aprovechamiento de vistas y orientación etc. El estudio detallado de todos estos condicionantes de partida tienen como resultado una vivienda que se desarrolla mayoritariamente en planta baja, con una cocina-comedor, un estar-comedor, un dormitorio principal con baño y vestidor, un segundo dormitorio, una lavandería y un porche y una planta primera mucho más pequeña que la inferior en la que aparece un espacio diáfano destinado inicialmente a estudio pero que bien podría hacer esporádicamente las funciones de dormitorio, y en el que se colocan grandes ventanales para aprovechar las vistas que se consiguen en esta cota.

En toda la vivienda se juega en lo posible con el aprovechamiento del bien escaso que es el espacio, incorporando armarios en las divisiones entre estancias, con puertas hasta el techo en las que se confunde de manera intencionada la función de armario con la de puerta de entrada. Con este mismo objetivo de aprovechamiento se diseña una escalera de DM lacado que aprovecha su parte inferior para estantes abiertos y cerrados.

La construcción de la vivienda se llevará a cabo, en la búsqueda de economía, con una cimentación resuelta con un forjado sanitario ventilado construido con piezas plásticas, muros de carga de termoarcilla y losas de hormigón. El acabado de la vivienda exteriormente se realizará con enfoscado y pintura al silicato, una solución que consideramos económica y de buen resultado para el clima gallego.

Un aspecto importante a tener en cuenta y que tiene que ver con todos esos condicionantes iniciales, es el hecho de que la estructura está calculada en previsión de una futura ampliación de la planta primera, cuando en función de las necesidades sea conveniente construir un dormitorio más, y esto pueda hacerse con una obra poco agresiva, rápida, limpia y sin necesidad de abandonar la vivienda.

Proyecto vivienda en Rúa Aba, Oleiros