C.R.I.S.I.S.


Cada Repetición Incesante Supone Irritarme Soberanamente.
 
¿Quién no está cansando de escuchar incesantemente la palabra CRISIS? No hace tanto, cuando dos personas se saludaban e intecambiaban los cordiales “Hola, ¿qué tal?” a continuación era inevitable intercambiar sendos comentarios sobre la predicción meteorológica. Ahora ya no. La crisis es el tema manido de relleno en conversaciones. Ese en el que todos tenemos algo que decir. Es el tema de moda, mal que nos pese.
 
La crisis existe, es una realidad indiscutible. Pero, el abuso que se está haciendo de ella en todos los aspectos es harto cansino. Cualquier medio de comunicación dedica un muy valioso espacio, en términos publicitarios por ejemplo, al tema de moda. Si bien, su obligación es informar y hasta ahí no hay nada que objetar pero, ¿hasta que punto es información o cuándo se sobrepasa al exprimir la susodicha en reportajes de situaciones personales y particulares afectadas por la crisis?
 
Todos a nuestro alrededor conocemos a quien la crisis le ha afectado directamente en el ámbito laboral. Además, todos hemos echado cuentas mentalmente de los recortes domésticos y de ocio que tenemos que hacer hasta que pase la tempestad económica. Pero, por otro lado, se ven algunos abusos empresariales en aras de unos ajustes porque, cómo no!, estamos en crisis. Argumento irrefutable, amén. 
 
Señores míos, concluyo que si bien es verdad que hay crisis, no es menos cierto, que la saturación que supone escuchar la palabra crisis a lo largo del día (hagan la prueba y cuenten) produce un desasosiego infinito, que habría que contrarrestrar con noticias positivas y motivadoras, y sobre todo, de iniciativas a solventar la misma. De todas formas, la crisis hay que pasarla, es como la gripe.
Crisis

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