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Encuentro de la fachada con el césped

Uno de los puntos más conflictivos de entrada de humedad en el interior de viviendas unifamiliares es el encuentro entre las fachadas y el terreno. El contacto directo de terreno y los muros exteriores hacen que con el paso del tiempo la humedad acabe pasando al interior de la edificación.

Erróneamente se construyen perimetralmente a la vivienda soleras y aceras que impiden la entrada de agua de lluvia al terreno, sin embargo, esta solución, aparte de tratarse de una estética discutible y carecer de funcionalidad,  no solamente no soluciona el problema si no que contribuye a incrementarlo. El agua procedente de la lluvia que circula bajo la superficie del terreno, acaba acumulándose bajo estos elementos al encontrarse la barrera de la cimentación, y la acera que hemos puesto en superficie impide la evaporación de la misma, facilitando la entrada de humedad hacia el interior.

Remate perimetral de grava. El césped recién plantado apenas se aprecia

En numerosas ocasiones hemos solucionado este encuentro disponiendo un drenaje perimetral de grava, que consideramos funciona muy bien. Consiste en disponer perimetralmente a la vivienda una franja de grava de 20-25cm, para ellos se realizan los siguientes pasos:

  1. Se impermeabiliza el canto de la cimentación con una pintura de caucho o bien con la disposición de una lámina asfáltica.
  2. Se dispone una lámina drenante (conocida coloquialmente como huevera) que nos permite alejar la humedad de la cimentación.
  3. A la cota inferior de la cimentación se instala un tubo de drenaje nivelado sobre cama de arena que permite la evacuación del agua que pueda acumularse junto a la edificación. Este tubo se envuelve con geotextil junto a una capa de árido encachado que facilita el filtrado del agua hacia el tubo de drenaje.
  4. En superficie se dispone una capa de 8/10cm de canto rodado. Para separar la grava del césped y conseguir una línea recta paralela a la vivienda, se instala un elemento lineal (madera, acero, cerámica, etc…), en nuestro caso hemos optado por una bordura metálica de acero, consiguiendo de esta forma una barrera de contención de la grava con un espesor muy reducido.

Esta solución nos aporta las siguientes ventajas:

  1. Recogida y evacuación del agua procedente de lluvia así como de la subida del nivel freático del terreno.
  2. Separación del césped de los muros de la vivienda, facilitando el corte del mismo e impidiendo ensuciar la fachada en la operación de perfilado del césped al cortar las hierbas que nacen junto a la pared.
  3. Creación de una cámara de aire entre el terreno y la vivienda que permite la ventilación de la misma.
  4. Posibilidad de instalación de arquetas y rejillas para la ventilación del forjado ventilado y la consiguiente evacuación del gas radón que se acumula bajo la vivienda.
Arqueta ventilación forjado sanitario