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¿Tres pasos para hacer deporte? o la necesidad del “dolce far niente”

Como profesor de “jinasia”, debo decir que escribir sobre mis deportes favoritos es algo tan tópico como el preguntar al biólogo  por qué de su bata blanca por los pasillos, al  matemático por sus suspensos, al de inglés sobre por qué no sabemos inglés…hablar sobre tu comida favorita, o tratar de entender el por qué cuando gana el “depor”, la gente va a trabajar los lunes más contenta… y en este plan.

Dicho esto, trataré de explicar sin adormecer a los lectores y disipando trivialismos dogmáticos , por qué es tan necesario realizar alguna práctica física, entre ellas cualquier deporte, como un medio que nos ayuda finalmente a ser más felices.( el fin es el camino).

LO PRIMERO es decir que antes que el deporte está EL JUEGO. Cuando éste se instrumentaliza e intitucionaliza, aterriza en aquél  y, como es natural, siempre estamos a tiempo de escoger uno u otro. Desde que nacemos jugamos, es más, para desarrollarnos, conocernos y explorar nuestro entorno “tiramos mano” del juego. Sin pensarlo. Y esto nos caracteriza del resto del mundo mundial animal, ya que a lo largo de nuestra vida, también la adulta, no dejamos de jugar. Como bebés, como niños, entre niños, como adultos, entre adultos, con nuestros amigos, también con los enemigos, con nuestros abuelos, con nuestros nietos… (¡Hasta los bancos juegan con nosotros!). Y lo hacemos porque de manera tan necesaria como inconsciente, matamos dos pájaros de un tiro. Profundizamos en nuestras intrínsecas necesidades tanto Hedónicas como Catárticas. Esto es, buscamos sin querer situaciones que nos conduzcan a momentos de placer, de felicidad y, tratamos de eliminar sustancias nocivas al organismo o de recuerdos que perturban nuestro equilibrio psíquico. (¡Vivan la Redes de Punset! y el “Homo Ludens” de Huyzinga).

LO SEGUNDO (teniendo en cuenta lo primero eh ¡)…la cosa de LA SALUD. Tratamos de desarrollarnos como personas en un marco de salud que perdure en el tiempo. Buscamos tener hábitos que potencien nuestra salud, que cuiden nuestro cuerpo como nuestra realidad más cercana. Lo buscamos  a lo largo de nuestra existencia por razones obvias. Enfermedad y felicidad no son compatibles. Esta salud no quiere decir correr los 100 metros en 10 segundos. Quiere decir pasear por el campo sin cansarnos, jugar con nuestros amigos con un mínimo de eficacia, subir las escaleras de casa sin “jurar arameo” … en definitiva, sernos útiles a nosotros mismos sin dañarnos.  Cosa que, por otro lado, según avanza la edad y esta brecha aumenta negativamente, al margen de estadísticas de longevidad  y calidad de vida, no es más que foco de infelicidades.

LO TERCERO. (Teniendo en cuenta lo 1º y 2º eh ¡)…La cosa ESTETICA. Parece demostrado que quien está “a gusto” con su cuerpo, quien logra asumirlo, resulta que es más feliz. Y desgraciadamente parece también estereotipado el tipo de cuerpo necesario para ser feliz según la industria publicitaria, o al menos para, socialmente, estar mas…digamos “socializado”. Esta última afirmación no debería aniquilar a la primera, ya que cualquiera de nosotros podemos asumir nuestro cuerpo, cumplir el primer y el segundo paso, ser felices y, aun así, no cumplir con los parámetros de belleza estandarizada. Quien tiene la cabeza amueblada lo ve claro, pero cada vez hay más gente infeliz con su cuerpo. Unos quieren cambiarlo a golpe de bisturí, y otros acudiendo al gimnasio como quien va al trabajo. Desde la “operación verano”:¿ cómo  meter el bañador del año pasado de nuevo en mi?, a los aumentos de pecho de regalo, pasando por las liposucciones,  hasta el culto al cuerpo musculado…Un desastre. Es probable que entre la vigorexia, la anorexia, la obesidad y problemas derivados,  rivalicen ya en el número de muertes  que hay por desnutricicón. En fin, administraciones educativas y médicas cada vez más preocupadas con nuestra salud, y en los “instis” cada vez menos horas de Educación Física.

FINAL. (por ahora) La cosa del ejercicio y del deporte. ¿Y cuál es tu deporte favorito? Pues mirad, teniendo en cuenta todo lo dicho hasta ahora, yo escogería uno o varios deportes o una o varias actividades físicas más o menos programadas. Que, de manera natural, me guste practicar individualmente y con amigos. Al nivel que mi capacidad me permita disfrutar. Que me suponga un factor de hábito perdurable cada semana y al paso de los años. Que me ayudara a lograr alguno de los puntos antes expuestos, vistos como un beneficio que repercute en mí, en mi estado de salud físico y psíquico, en mi felicidad, en mi calidad de vida… recordando que es compatible con cualquier fuente de conocimiento, desde las artes, las ciencias, las letras…y hasta el “fúbol”.

                                                           Roberto, Alcázar y Selín


La crisis y el efecto mediático

Últimamente el fenómeno “crisis” ha invadido nuestras vidas, pones la televisión, cambias de canales y siempre es lo mismo,  la desesperación de unos, las dificultades para llegar a final de mes de otros, …, en fin, que para los medios de comunicación la crisis se ha convertido en una buena forma de financiación, digamos que es un tema que vende. Por desgracia, la televisión solo vende la parte negativa de la crisis sin aportar ningún aspecto positivo, todo es remarcar informaciones con un tono pesimista, sin darse cuenta que una buena parte del problema lo están generando ellos mismos con el abusivo uso de una parte de la información.

En realidad, si existe un porcentaje de ciudadanos que les afecta realmente la crisis, dentro de ese porcentaje podríamos incluir los nuevos parados, los autónomos que ven reducidos sus ingresos drásticamente o los pequeños especuladores, sirva como ejemplo un obrero que se ha hipotecado en su vivienda habitual y en una segunda vivienda que más adelante pretendía revenderla por el doble y forrarse; nos pasamos toda la vida criticando la especulación y vivimos en un país donde la mayoría somos potenciales especuladores.

La mayoría siguen ganando lo mismo que antes de llegar el huracán “crisis”, sin embargo, el efecto bajada de hipotecas, gasolinas u ofertas anti-crisis han hecho que el poder adquisitivo para el ciudadano de a pie se vea ligeramente incrementado. Ahora bien, disponemos de más dinero para gastar, pero como escuchamos en los medios de comunicación de forma repetida hasta la saciedad que estamos en crisis, dejamos de consumir y guardamos el dinero para un futuro, por si acaso, pues nunca se sabe lo que puede pasar, tal y como están las cosas. El resultado es que indirectamente sin razonarlo ni consensuarlo, solo por efecto mediático, dejamos de consumir un porcentaje, sea el 10, el 20, o el 30 por ciento, quien sabe, lo suficiente para que el sistema se descalabre. Porque vivimos en un sistema capitalista, el dinero ha de moverse, es el principio básico, de lo contrario esto no funcionaría.

De la situación actual, se culpa a los bancos, por el exceso de avaricia, pero no se culpa a ciudadano por su falta de madurez consumista ni a los medios de comunicación por el empujoncito que nos están dando.

En el pasado ha habido otras muchas crisis, pero ninguna ha estado tan mediatizada como la actual; de todas hemos salido y esta no será ninguna excepción, solo esperar que los errores actuales sirvan de reflexión para no volver a cometerlos en un futuro.


Mantenerse en la cima?

la-cimaTal y como llevamos toda la vida escuchando, llegar a la cima no es lo más complicado, lo difícil es mantenerse, pero en realidad, nos interesa mantenernos arriba, o es preferible acometer otras cimas?. Al igual que en la montaña,  cuando las condiciones climáticas empeoran y el cansancio hace mella, es importante tener la cabeza bien puesta sobre los hombros y regresar al campo base para acometer el ascenso a la cumbre en otro momento, con mejores condiciones, o abandonar  esa cima para intentar otras, porque cimas hay muchas, pero si nos empeñamos con subir en un momento inadecuado podría ser la última para nosotros.

Cuando la montaña resulta inaccesible, abajo el montañero se prepara física y sicológicamente para acometer el ascenso cuando las condiciones mejoren. Profesionalmente nos enfrentamos a una larga temporada de preparación, lo importante es seguir ahí y aprovechar estos momentos de temporal para reestructurarse y fortalecerse de tal forma que más adelante podamos acometer esa o cualquier otra cima en condiciones óptimas, con ventaja sobre el que no lo ha hecho.


Banksy, arte urbano 1

Recientemente, el barrio ha sido tomado por unos cuantos unineurolales que se dedican a malgastar sus pequeños ahorros en botes de pintura de los chinos para ensuciar paredes, puertas y mobiliario urbano, con el único objetivo de marcar territorio y sin el mínimo sentido de la protesta, reflexión,  simpatía o expresión artística. Si hiciesen algún esfuerzo por crear en lugar de destruir pienso serían mejor acogidos por el colectivo.

Un buen ejemplo de integración de los grafitis en el paisaje urbano es Banksy, conocido grafitero inglés que ha expuesto su obra en algunos de los más importantes museos del planeta.

banksy