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C.R.I.S.I.S.

Cada Repetición Incesante Supone Irritarme Soberanamente.
 
¿Quién no está cansando de escuchar incesantemente la palabra CRISIS? No hace tanto, cuando dos personas se saludaban e intecambiaban los cordiales “Hola, ¿qué tal?” a continuación era inevitable intercambiar sendos comentarios sobre la predicción meteorológica. Ahora ya no. La crisis es el tema manido de relleno en conversaciones. Ese en el que todos tenemos algo que decir. Es el tema de moda, mal que nos pese.
 
La crisis existe, es una realidad indiscutible. Pero, el abuso que se está haciendo de ella en todos los aspectos es harto cansino. Cualquier medio de comunicación dedica un muy valioso espacio, en términos publicitarios por ejemplo, al tema de moda. Si bien, su obligación es informar y hasta ahí no hay nada que objetar pero, ¿hasta que punto es información o cuándo se sobrepasa al exprimir la susodicha en reportajes de situaciones personales y particulares afectadas por la crisis?
 
Todos a nuestro alrededor conocemos a quien la crisis le ha afectado directamente en el ámbito laboral. Además, todos hemos echado cuentas mentalmente de los recortes domésticos y de ocio que tenemos que hacer hasta que pase la tempestad económica. Pero, por otro lado, se ven algunos abusos empresariales en aras de unos ajustes porque, cómo no!, estamos en crisis. Argumento irrefutable, amén. 
 
Señores míos, concluyo que si bien es verdad que hay crisis, no es menos cierto, que la saturación que supone escuchar la palabra crisis a lo largo del día (hagan la prueba y cuenten) produce un desasosiego infinito, que habría que contrarrestrar con noticias positivas y motivadoras, y sobre todo, de iniciativas a solventar la misma. De todas formas, la crisis hay que pasarla, es como la gripe.
Crisis

Vivienda moderna, menor coste sin renunciar a la calidad

Existe la falsa creencia de considerar que la construcción de una vivienda moderna resulta más costoso que la de una vivienda tradicional, tal vez porque equiparamos vivienda moderna a vivienda con acabados lujosos y grandes superficies; sin embargo la optimización de volúmenes y el empleo de nuevos sistemas constructivos permite reducir el coste de construcción sin mermar la calidad del producto final.

Sección constructiva viviendaEn una vivienda tradicional las cubiertas se disponen con pendiente para desalojar el agua de la lluvia, generando en el interior de la misma un incremento de volumen innecesario para el uso habitual y muchas veces obligando a reducir mediante falsos techos las excesivas alturas generadas por la inclinación de la cubierta. La aparición en el mercado de nuevos productos que permiten garantizar la impermeabilidad de las cubiertas planas con un coste de ejecución razonable, están facilitado la proliferación de viviendas con este tipo de cubiertas.

En el pasado, con la aparición del hormigón en la construcción se ha ido sustituyendo el tradicional empleo de gruesos muros de carga por pilares de hormigón y forjados, lo cual aparentemente nos daba mayor libertad de creación logrando obtener mayores luces y reduciendo notablemente la superficie ocupada por dichos muros. Sin embargo en la construcción de una vivienda unifamiliar las luces necesarias no son elevadas, lo cual nos permite emplear muros de carga de termoarcilla con menores espesores que los de antaño y mayor aislamiento térmico, a la vez que conforman la estructura de la vivienda, determinan las divisiones de la misma.

Las tradicionales cimentaciones de zapatas y vigas riostras con sus correspondientes forjados autoportantes pueden ser sustituidas por forjados sanitarios ventilados mediante el empleo de elementos de polipropileno a modo de encofrado perdido, con el consiguiente ahorro en el coste de ejecución de la cimentación.

En divisiones horizontales y elementos estructurales de cubierta, la sustitución de los tradicionales forjados unidireccionales por losas macizas de hormigón, con menor espesor y mayor aislamiento acústico nos permiten simplificar la estructura y reducir las horas de mano de obra.

El coste final de la vivienda vendrá determinado por los acabados que utilicemos. Conviene no confundir la calidad con el lujo, al igual que el empleo de una plaqueta de 150 €/m² no nos aporta mayor calidad, la instalación de videoportero, bañera de hidromasaje, doble acristalamiento o tarima de madera, a pesar de lo que digan muchos vendedores, no convierte una edificación en vivienda de lujo.


Como desacreditar una profesión… las OCT

“La losa de cimentación tiene que tener un mínimo de 40 cm”, ¿y eso por qué?, “es un acuerdo al que hemos llegado con las compañías aseguradoras”.

                Este es mi último encontronazo con mis estimadas OCT, uno más de una larga lista. No os cuento nada que no sepáis, si os dedicáis a este enrevesado mundo de la arquitectura. Resulta que después de pasarnos un montón de años en eso a lo que indecentemente llaman “escuela” de Arquitectura, no voy a decir cuántos, después de mil escollos en el camino, estos son pocos si los comparas con los que te queda por encontrar en el mundo profesional, en el mundo real. Los conocéis, a saber, el colegio de arquitectos, los seguros profesionales, los promotores, los ayuntamientos y demás organismos oficiales con competencias… pero hay uno que me irrita especialmente, las OCT.

                Los responsables de todo siempre somos nosotros, eso por descontado, que la fuerza nos acompañe el día que tengamos un problema serio, mientras tanto imploremos a quien haya que hacerlo para que esto no ocurra. Pero siendo así me pregunto a santo de qué me tiene que decir el modo en que hay que hacer las cosas un técnico de una oficina de control técnico, cuya contratación se convierte en obligatoria en determinados casos, cuando ni el técnico ni la oficina de control van a asumir ningún tipo de responsabilidad, y más aun utilizando argumentos como “es un acuerdo al que hemos llegado con las compañías aseguradoras”. No se me ocurre una forma más descarada de ningunear y desacreditar a todo una profesión.

                Es la pescadilla que se muerde la cola. Después de terminar un proyecto, después de la lógica y lícita pelea con el promotor para llevarlo a buen puerto, llega la parte burocrática, también lícita, los controles a que debe ser sometido el proyecto para llevar a cabo la ejecución del mismo. Para eso está el visado colegial, el primer control que debe pasar todo proyecto, también obligatorio y también sin asumir dicho colegio ninguna responsabilidad, pero esto daría para otra reflexión, y para esto está el trámite de la licencia municipal en el ayuntamiento, cuando no es necesaria la intervención de algún otro organismo (diputación, Xunta, carreteras, costas, patrimonio…) y para eso hay una dirección facultativa, con un director de obra, un director de ejecución y un coordinador de seguridad y salud, que son los que sí asumen responsabilidades, y para eso están los ensayos que se deben realizar durante las distintas fases de la obra. Así que la pregunta es, en base a que está legitimada una oficina de control para controlar a la dirección facultativa, cuando se trata de una entidad privada y cuando no asume ningún tipo de responsabilidad, y aún más, si esto es así, por qué no hay una oficina de control técnico que controle a las oficinas de control técnico, vamos un trabalenguas.

                En definitiva hemos permitido que nos ninguneen, lo hemos permitido tantas veces que ya nos hemos acostumbrado, y están a punto de volver a hacerlo, el plan Bolonia… ¿También vamos a permitirlo esta vez?