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Viajar por países “peligrosos”, riesgo o placer? 1

          Ayer en el telediario escuche que los países más peligrosos del mundo se concentraban en Centroamérica, Honduras, El Salvador y Guatemala encabezaban la lista. Recordé con nostalgia y entusiasmo uno de mis últimos viajes a Latinoamérica, Guatemala, gentes entrañables y paisajes maravillosos. Lamentablemente la mala gestión y la avaricia de unos pocos ha desequilibrado una sociedad que no merece destacar por este triste record.

A pesar de las elevadas cifras de delincuencia, considero que Guatemala es un país que merece la pena ser conocido y disfrutado. Como suele ocurrir en todas partes, la delincuencia se concentra en las zonas más pobladas donde existen elevadas diferencias sociales, además la prensa siempre ejerce un influjo negativo en la opinión que tenemos de estos lugares, reflejando únicamente las noticias negativas y dándonos la impresión de que se trata de un país sitiado por vándalos y narcotraficantes. Si recorremos los barrios marginales de Madrid o cualquier otra ciudad española podremos comprobar que el teórico grado de seguridad del que gozamos en nuestra “avanzada sociedad” se desmorona.

Durante el transcurso de mi viaje, recorriendo el país de norte a sur, mochila a la espalda, los pocos momentos de peligrosidad que he podido vivir han surgido fruto de la curiosidad por descubrir barriadas marginales, evitable si no se tiene interés en ello.

Mi experiencia personal es que de todos los viajes que he hecho por el mundo, las únicas veces que me han robado, lamentablemente han sido en Europa. Y aun así, sabiendo previo al viaje que en Guatemala me fuesen a robar, considero que seguiría valiendo la pena el viaje.


fachada ventilada

Uno de los aspectos fundamentales en el debate arquitectónico actual, tiene que ver con todo lo relacionado con temas medioambientales y con la eficiencia energética. Se da por hecho que los edificios que construyamos deberán ser más racionales en la búsqueda del menor consumo energético, por lo que debemos utilizar los sistemas constructivos más adecuados  para llevar a buen fin dicha búsqueda. Habrá que tratar de utilizar en la medida de lo posible materiales que ayuden a este mismo objetivo, además de ser materiales cuyos procesos de fabricación supongan el menor impacto posible sobre el medioambiente y permitan su posterior reciclaje.

Pues bien, nos gustaría hacer hincapié en un sistema constructivo, que si bien no constituye ninguna novedad, todavía es bastante minoritario en la construcción de vivienda unifamiliar, debido a lo reacio que suele ser este mercado a las novedades. Se trata de la fachada ventilada, un sistema constructivo que en función del material de acabado elegido no tiene porqué ser caro, y que sin ninguna duda mejora el comportamiento energético de cualquier edificio, además de ofrecer bastantes ventajas si lo comparamos con la fachada tradicional de dos hojas con cámara de aire. Por otro lado, consideramos que si hay un clima para el que nos parece de lo más conveniente este tipo de fachada es el que tenemos en nuestra comunidad, con los elevados índices que humedad que padecemos a diario.

A modo de esquema-resumen citaré a continuación las ventajas por las que consideramos este sistema constructivo beneficioso:

–       Ahorro energético: La cámara de aire ventilada mejora el comportamiento térmico del edificio tanto en los meses fríos como en los cálidos, por lo que el ahorro se reflejará no sólo en calefacción sino también en refrigeración.

–       Mejor comportamiento ante la humedad: Se evita la entrada de agua protegiéndonos ante humedades y hongos, evitándose las condensaciones superficiales de los materiales y las intersticiales del cerramiento, y reduciendo a lo mínimo posible los puentes térmicos.

–       Mejor comportamiento acústico: La cámara de aire ventilada incrementa el aislamiento acústico con respecto al exterior utilizando los materiales adecuados además de reducir también los puentes acústicos.

–       Adecuado para rehabilitación: Dado que en muchos casos se puede utilizar sin necesidad de eliminar el paramento existente, evitando la producción de residuos y pudiendo realizarse la obra desde el exterior.

–       Ahorro económico: Se disminuye el consumo energético de forma considerable, tanto en invierno como en verano, además de reducirse los costes de mantenimiento.

–       Fácil sustitución: Se trata de un sistema constructivo fácil de reparar en caso de desperfectos.

–       Beneficios medioambientales: La reducción del consumo energético es un claro beneficio para el medioambiente con la consiguiente reducción de emisiones de CO².

–       Alternativas de acabado: Este sistema permite multitud de posibilidades de acabado, desde acabados  metálicos como el aluminio o el zinc, a madera en distintos formatos pasando por paneles de hormigón polímero, paneles de cemento reforzado, chapas perforadas, vidrio, fachadas cerámicas, distintos tipos de piedras etc. Esto nos permitirá elegir el más adecuado en cada caso con fachadas más o menos ligeras y según el tipo de anclaje utilizado también se podrán obtener resultados diferentes (anclajes fijos u ocultos).


Razones para utilizar tecnología led en iluminación 1

Los avances tecnológicos han permitido que la tecnología led se haya convertido un claro sustituto de los sistemas de iluminación tradicionales.  El incremento de rendimiento unido a la bajada de precios han hecho que esta tecnología sea posiblemente la mejor opción a la hora de decidir la mayoría de los puntos de iluminación en una vivienda.

Si remplazamos un fluorescente tradicional T8 de 120cm por un tubo led T8 podremos apreciar las siguientes ventajas:

  • El tubo led es un producto más ecológico y sostenible puesto que no lleva productos contaminantes  y es totalmente reciclable.
  • No necesita la instalación de cebador ni reactancia
  • El consumo del fluorescente es de 60W (36W tubo y 24W balastro) , mientras que el consumo del tubo led es de 26W, lo que supone un ahorro energético del 57%.
  • El flujo luminoso de un fluorescente suele rondar los 1.200 lúmenes mientras que un tubo led se acerca a los 1.500 lo cual supone un incremento de rendimiento del 20%.
  • La vida útil de un fluorescente ronda las 10.000 horas mientras que un tubo led supera las 40.000 lo que supone una vida útil del tubo led aproximadamente 4 veces superior, lo que conlleva unos menores costes de mantenimiento.
  • El tubo led ilumina al 100% el momento del encendido mientras que el fluorescente tarda algunos segundos en alcanzar el grado de iluminación normal.
  • El encendido y apagado numerosas veces no reduce la vida útil del tubo led, al contrario de lo que ocurre con el fluorescente.
  • El tubo led no produce destellos como el fluorescente.
  • El rango de temperaturas de funcionamiento de un tubo led está entre -26 y 36ºC, mientras que en un fluorescente las diferencias térmicas reducen el rendimiento y a temperaturas bajo cero puede no llegar a encender.
  • Las dimensiones del tubo led son equivalentes a las de un fluorescente convencional, siendo compatible con los sistemas tradicionales. Para instalar un tubo led en  un  sería necesario retirar el cebador.

El coste de adquisición un tubo led es aproximadamente 10 veces más elevado pero se amortiza con el ahorro en energía y mantenimiento.  Si consideramos que la vida útil mínima de un tubo led es 40.000 horas, con un consumo de 26w, tendremos un gasto energético total de 156€ más el coste del tubo, 60€, lo que supone un gasto total de 216€, por el contrario un tubo fluorescente con una vida 4 veces inferior y un consumo de 60W, generaría un gasto energético durante el mismo periodo de 360€ más el coste del tubo fluorescente, 4×6€, lo que  supone un gasto total de 384€.

Por ello podemos afirmar que el coste del tubo led, aunque inicialmente resulta bastante mas elevado, al final de la vida útil del mismo supone un ahorro de 168 € , y todo ello sin tener en cuenta los costes de mantenimiento que supone sustituir tubos y cebadores en un sistema tradicional.


Ventanales para cubiertas planas

Instalación Velux cubierta plana

Cansados de los lucernarios con diseños clásicos y dudosas características de aislamiento térmico y acústico, Velux ha comercializado una ventana para cubiertas planas que cumple con las características técnicas exigidas por el CTE, disponiendo un elevado aislamiento térmico (Uw=1,4W(m²k), así como un excelente aislamiento acústico que reduce notablemente el ruido producido por la lluvia.

Velux fabrica este modelo de ventanal en diversas dimensiones que van desde 60x60cm hasta 120x120cm, comercializando dos modelos,  uno fijo (CFP) y otro practicable (CVP) que mediante la incorporación de un mando a distancia programable permite la apertura para ventilación, incorporando un sensor que en caso de lluvia procede al cierre automático de la ventana. Al igual que en los ventales tradicionales de esta marca, para este tipo de ventana también se fabrican accesorios que permiten regular la entrada de luz.

La simplicidad de diseño y la facilidad de instalación, así como las garantías de calidad que aporta el fabricante nos convencen para recomendar el empleo de este nuevo sistema de ventanales para cubiertas.

En la fotografía mostramos el proceso de instalación de estas ventanas en una de nuestras obras.