Ecología


Razones para utilizar tecnología led en iluminación 1

Los avances tecnológicos han permitido que la tecnología led se haya convertido un claro sustituto de los sistemas de iluminación tradicionales.  El incremento de rendimiento unido a la bajada de precios han hecho que esta tecnología sea posiblemente la mejor opción a la hora de decidir la mayoría de los puntos de iluminación en una vivienda.

Si remplazamos un fluorescente tradicional T8 de 120cm por un tubo led T8 podremos apreciar las siguientes ventajas:

  • El tubo led es un producto más ecológico y sostenible puesto que no lleva productos contaminantes  y es totalmente reciclable.
  • No necesita la instalación de cebador ni reactancia
  • El consumo del fluorescente es de 60W (36W tubo y 24W balastro) , mientras que el consumo del tubo led es de 26W, lo que supone un ahorro energético del 57%.
  • El flujo luminoso de un fluorescente suele rondar los 1.200 lúmenes mientras que un tubo led se acerca a los 1.500 lo cual supone un incremento de rendimiento del 20%.
  • La vida útil de un fluorescente ronda las 10.000 horas mientras que un tubo led supera las 40.000 lo que supone una vida útil del tubo led aproximadamente 4 veces superior, lo que conlleva unos menores costes de mantenimiento.
  • El tubo led ilumina al 100% el momento del encendido mientras que el fluorescente tarda algunos segundos en alcanzar el grado de iluminación normal.
  • El encendido y apagado numerosas veces no reduce la vida útil del tubo led, al contrario de lo que ocurre con el fluorescente.
  • El tubo led no produce destellos como el fluorescente.
  • El rango de temperaturas de funcionamiento de un tubo led está entre -26 y 36ºC, mientras que en un fluorescente las diferencias térmicas reducen el rendimiento y a temperaturas bajo cero puede no llegar a encender.
  • Las dimensiones del tubo led son equivalentes a las de un fluorescente convencional, siendo compatible con los sistemas tradicionales. Para instalar un tubo led en  un  sería necesario retirar el cebador.

El coste de adquisición un tubo led es aproximadamente 10 veces más elevado pero se amortiza con el ahorro en energía y mantenimiento.  Si consideramos que la vida útil mínima de un tubo led es 40.000 horas, con un consumo de 26w, tendremos un gasto energético total de 156€ más el coste del tubo, 60€, lo que supone un gasto total de 216€, por el contrario un tubo fluorescente con una vida 4 veces inferior y un consumo de 60W, generaría un gasto energético durante el mismo periodo de 360€ más el coste del tubo fluorescente, 4×6€, lo que  supone un gasto total de 384€.

Por ello podemos afirmar que el coste del tubo led, aunque inicialmente resulta bastante mas elevado, al final de la vida útil del mismo supone un ahorro de 168 € , y todo ello sin tener en cuenta los costes de mantenimiento que supone sustituir tubos y cebadores en un sistema tradicional.


Biomasa, un sistema de calefacción ecológico a tener en cuenta

Con motivo del impulso provocado con la entrada en vigor del CTE que exige cubrir un porcentaje del ACS con energías renovables, diversos sistemas han aparecido el mercado doméstico. Algunos, conocidos desde hace muchos años, si bien estaban condenados a ser utilizados por un público minoritario, en la actualidad se están convirtiendo en una posibilidad real de ahorro energético a nivel doméstico.

La biomasa, combustible sin impacto medioambiental en su combustión,  de bajo coste y precios estables, ajeno a cualquier tipo de crisis energética o fluctuaciones del mercado internacional, aunque debido a lo restringido de su uso, el precio final puede ser hasta más de 5 veces el precio de fábrica (de 0,15 euros/kg a 0,7 euros kg) dependiendo de los distribuidores de nuestra zona. (el consumo normal para una vivienda un día nublado de invierno es de unos 20kg/día).

Como posibles desventajas hacia el empleo de este sistema energético tendríamos que tener en cuenta la necesidad de la frecuente limpieza del hollín que se produce en la combustión de los pellets así como, debido a la variabilidad de la calidad del combustible dependiendo de la madera base de la que se fabriquen, su humedad, su contenido en resina…, los sistemas de retroalimentación y encendido automático puedan fallar con facilidad.

Si bien considero que dichas desventajas serán resueltas con los avances tecnológicos que se produzcan fruto de la demanda comercial del sector, la necesidad de un mayor espacio de almacenaje para el combustible será inevitable, puesto que el rendimiento calorífico de la biomasa es aproximadamente 5 veces inferior a los combustibles derivados del petróleo.

peletsComo conclusión indicaría que si bien una caldera de biomasa de partida resulte más cara, en un plazo no muy largo de tiempo puede ser económicamente rentable si tenemos en cuenta que el gasto en combustible es menor, conscientes de que este sistema nos requerirá algo más de dedicación en mantenimiento.

Si en nuestra mente está presente la lucha por la sostenibilidad del planeta y el respeto al medio ambiente, cansados de que las grandes multinacionales nos vacilen, este sistema es una opción a tener muy en cuenta y más actualmente al contar con subvencionas gubernamentales.


Ecología, sostebinilidad, politiqueo o estupidez humana?

Hace no mucho, unos politiquillos de la Xunta de Galicia, quien sabe si después de zamparse el chuletón mientras se fumaban un purazo o en algún otro momento de inspiración, aprovechando que esto del ecologismo está de moda, discurrieron ideas brillantes que plasmaron en un decreto que denominaron “normas do hábitat galego”.
Este decreto, que sustituye al de “habitabilidad” fechado en noviembre de 1992, si bien lo actualiza acorde con los tiempos actuales, evitando entre otras cosas posibles especulaciones de promotores en detrimento de la calidad de vivienda, también incorpora una larga lista de puntos de discordia, entrometiéndose en el diseño arquitectónico de los técnicos, solapándose con el reciente CTE e incluso atreviéndose a legislar con ambigüedad al objeto de lograr la sostenibilidad ecológica de una vivienda.
Dicho decreto obliga a la depuración de las aguas grises procedentes de fregaderos, duchas, bañeras y lavabos para su reutilización en cisternas, lavadoras y grifos exteriores, que si bien aparentemente parece ser una medida de ahorro de agua, lo único que consigue es encarecer la vivienda en un momento de crisis en el sector.
Este sistema de tratamiento y reutilización de aguas grises se consigue mediante la incorporación en la vivienda de un equipo de depuración (tanque de tratamiento) y el duplicado de las redes de fontanería y saneamiento. Estos sistemas de depuración “caseros” no consiguen eliminar ciertas bacterias con lo que en el caso de instalar un sistema comunitario en un edificio de viviendas este virus infectaría los tanques y/o cisternas de todos los inodoros del edificio con el consiguiente peligro de infección. Considero un tanto irrisorio que en Galicia (clima tropical) se pretenda por decreto obligar a reutilizar las aguas grises en todos los edificios de vivienda, utilizando sistemas novedosos que no ofrecen todas las garantías sanitarias.
Con este “estudiado” sistema, el ciudadano ahorrará agua pero las facturas seguirán incorporando un consumo mínimo, curioso no?.
Mientras las grandes empresas siguen contaminando sin ningún reparo, pagando de vez en cuando alguna que otra sanción irrisoria, el trabajador que quiere una vivienda debe pagar el pato para que parezcamos una sociedad preocupada por sostenibilidad del planeta.
Desde luego, si se trata de ser distintos, con este decreto creo que lo conseguiremos.