arquitectura bioclimática


Proyecto vivienda en A Estrada

Vivienda en Berres, A Estrada

Hemos finalizado el proyecto de una vivienda en el ayuntamiento de A Estrada. Se trata de una edificación con un aspecto exterior tradicional y una distribución interior donde prima la funcionalidad, en la zona de día se proyectan espacios diáfanos que aportan amplitud con una superficie contenida.

La vivienda se resuelve en una planta con cubierta a dos aguas y un garaje adosado a la misma. Se genera una comunicación entre garaje y vivienda a través de un cuarto destinado a lavandería y despensa, desde el cual también se accede al tendedero, espacio cubierto, abierto al exterior y protegido de la visión. En la zona de garaje se proyecta un pequeño trastero, un cuarto para alojar la maquinaria y un espacio destinado a almacenar leña.

En el interior, se generan dos zonas claramente diferenciadas, día y noche. En la zona de día se proyecta una cocina en península con zona de office y un estar-comedor abierto a la cocina-office, se dispone un panel corredero que permite aislar ambos espacios. En la zona de noche se proyectan 3 dormitorios y un cuarto que hará las funciones de estudio y ocasionalmente dormitorio. Se proyectan dos baños, uno situado centrado en la vivienda y un segundo baño en el dormitorio principal al que se accede a través del vestidor, un panel del armario permite aislar el dormitorio principal de vestidor y baño, facilitando la convivencia cordial de la pareja cuando los horarios son distintos.

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Cubiertas ajardinadas, un paso hacia la sostenibilidad

Normalmente el empleo de cubiertas ajardinadas se asocia a edificios con un cierto carácter de experimentación, en las que el coste resulta más elevado puesto que se engloba dentro de lo que en los últimos años viene a definirse como “arquitectura bioclimática”. Sin embargo, no nos engañemos, este tipo de cubiertas ya ha sido utilizado por nuestros antepasados en la construcción de viviendas que hoy en día denominamos tradicionales,  podremos encontrar ejemplos por todo el mundo.

Aunque todos podríamos enumerar alguna de las muchas ventajas que nos aporta la instalación de este tipo de cubiertas: aislamiento térmico y acústico, retención de agua de lluvia, mejora del clima urbano,  producción oxigeno y absorción de CO2 reduciendo la contaminación, limpieza del aire filtrando partículas de polvo y suciedad,  incombustibilidad, protección de la impermeabilización, estética,…, todo el mundo tiene claro que optar por una de las múltiples soluciones de cubierta ajardinada, hoy en día supondrá un incremento directo del coste de construcción, bien por la necesidad de reforzar la estructura de cubierta, y/o el incremento que supone la implantación del sistema, algo más elevado que el de una cubierta tradicional.

Sección cubierta vegetalRecientemente hemos incluido en un uno de nuestros proyectos una solución de cubierta ajardinada extensiva (Sedum Tapizante Zinco), es decir: diseñada con carácter ecológico y sostenible, disponiendo de plantas que responden a la condición de bajo mantenimiento, con sistemas radicales de poca profundidad, buena capacidad de regeneración, sin raíz pivotante y 50 cm de altura máxima de crecimiento. Su capa de sustrato tiene un espesor entre 4 y 15 cm, y la masa superficial de la capa de sustrato y la capa de vegetación no suele superar los 120 kg/m².

En nuestro caso se trata de una cubierta plana sobre un forjado de hormigón existente, la elección de una solución de cubierta extensiva ha eliminado el sobrecoste de refuerzo de la estructura, puesto que el incremento de carga con la cubierta saturada de agua es de 120 Kg/m², peso asumible por la estructura existente e inferior al que supondría instalar sobre la impermeabilización de cubierta, una protección compuesta por una capa de grava de 8 cm de espesor con un peso 136 kg/m². Económicamente la implantación de esta solución de cubierta ajardinada supondrá un incremento de entre 50 y 60 €/m², amortizable mediante ahorro energético en calefacción en un plazo de entre 8 y 12 años, aunque se deberá tener en cuenta que la mayoría de las ventajas no se pueden valorar económicamente.

Siguiendo las pautas actuales, si la construcción continúa avanzado en hacia la sostenibilidad, no dudaremos que en un futuro próximo, la mayoría de las edificaciones en núcleos urbanos estarán resueltas mediante cubiertas vegetales.


Arquitectura bioclimática: aprovechamiento energético de grandes acristalamientos

Los avances tecnológicos han motivado que poco a poco las pequeñas ventanas de las viviendas de nuestros abuelos hayan dejado paso a grandes acristalamientos que confieren una mayor luminosidad y amplitud a los espacios interiores de las viviendas.

En la actualidad los acristalamientos han mejorado su transmisión térmica e incrementado la posibilidad de realizar grandes paños a precios más económicos. Sin embarco, hemos de tener en cuenta que un acristalamiento, por muchas virtudes técnicas que posea, el coeficiente de aislamiento térmico es muy inferior al cerramiento de la vivienda, por ello el uso elevado grandes ventanales puede suponer una considerable pérdida energética y generar un efecto invernadero en el interior de las estancias, que en temporadas calurosas puede inhabilitar el uso de estas y producir deterioros materiales.

En el diseño de grandes ventanales, si elegimos una orientación adecuada y logramos regular la exposición solar los mismos, estos acristalamientos en lugar de generar  pérdidas energéticas, producirán el efecto contrario, aportando una gran parte de la energía necesaria para calentar la vivienda en las temporadas más frías. Para ello deberemos proteger los acristalamientos de la exposición directa del sol durante el verano y permitirla durante el invierno, así como dotarlos de un sistema interior de protección mediante persianas o estores que en épocas frías, desplegados durante la noche, reducirán la perdida energética hacia el exterior.

En una de nuestras viviendas en ejecución, proyectada con grandes ventanales orientados al sur, hemos protegido los acristalamientos de las zonas altas mediante la disposición de lamas de madera horizontales situadas en el exterior, que en verano con el sol más alto impiden la exposición directa y en invierno al encontrarse el sol más bajo, permiten la entrada de los rayos solares hacia el interior. Los ventanales de planta baja, que en este caso comunican con un porche, se protegen mediante la disposición de un toldo enrollable que en épocas frías permanecerá recogido, permitiendo la entrada del sol hacia el interior. Detalle constructivo.

De este modo logramos que estos grandes ventanales mejoren el confort de la vivienda, contribuyendo en el aporte energético de la misma y reduciendo el gasto en calefacción durante el invierno.